Stuttgart, entre las 10 ciudades más importantes de Alemania

Es capital del estado de Baden-Wütenberg, tiene cerca de 600.000 habitantes y es una de las ciudades más importantes de Alemania. Es conocida por su potente sector automovílistico -cuenta con los museos de Porsche y Mercedes– pero es que además tiene una Antena de TV que en su momento en los años 50 fue un destacado referente internacional, de más de 200 metros de alto y con miradores y zona de cafetería sobre los 150 metros. Las vistas, en un día soleado, son espectaculares. Experiencia más que recomendable y no particularmente cara.

El centro, al que se llega a través de la arteria comercial más importante, la Köningstrasse (‘Calle del Rey’), de un kilómetro de largo y atestada de las principales marcas mundiales, es la Plaza del Castillo (‘Schlossplatz’). En uno de sus costados, se encuentra el Castillo Nuevo, hoy sede del gobierno regional, construído entre los siglos XVIII y XIX y espacio ligado a las familias arististocrática primero y real e imperial más tarde (según el momento histórico) que gobernaron esta región germana. En el centro, una columna y estatua rinde homenaje a los 25 años de reinado de Guillermo I, instalada entre 1842 y 1846. En otra de sus partes destaca la Galería Estatal con obras de Picasso, Monet o Modiglianni, entre otros.

Tranvías, mercados (especialmente el ‘Markthalle‘), delicado, elegante y muy moderno, o un rincón de la ciudad dedicado a la memoria de la fotoperiodista y compañera de Robert Capa, Gerda Taro, son otros de sus muchos alicientes, además por supuesto de su deliciosa cerveza, a degustar en cualquier de sus ‘biergarten’.


 

La violencia callejera toma el centro de Barcelona como represalia a las condenas a los líderes independentistas

Viernes 18 de octubre. Hace tres días que multitudinarias manifestaciones desde diversos puntos de Catalunya se dirigen de forma pacífica y lúdica tras recorrer cada una 100 km. hacia la capital catalana, donde convergerán como forma de protesta ante las abusivas condenas a los líderes políticos y sociales encarcelados, dictaminadas esa misma semana (lunes) por el Tribunal Supremo y que en total superan los 100 años de cárcel. En Barcelona se reúne cerca de medio millón de ciudadanos que colapsan el Paseo de Gracia en un ambiente relajado, familiar, aunque reivindicativo. A pocos metros de allí y ya desde el mediodía, ante la Jefafura de Policía, en la Vía Laietana, alrededor de 5.000 jóvenes protestan.

Por la tarde, los niveles suben y empiezan las cargas policiales así como la quema de contenedores, el lanzamiento de piedras, botellas, losetas arrancadas de las aceras, vallas de obra, pelotas de goma… Se requiere del uso de una tanqueta con una manga de agua comprada a Israel en 1994 y que todavía no se había usado nunca para frenar las acometidas y construcción de barricadas de unos 500 chicos y chicas más combativos. Los enfrentamientos acaban de madrugada tras varias horas ofreciendo un aspecto, especialmente en la Plaza Urquinaona, de batalla campal y que hacía muchos años que no se veía en Barcelona. De hecho, los Mossos nunca se habían enfrentado, en palabras del conseller de Interior, a nada parecido hasta la fecha. Será momento, esperemos, para el diálogo y para tratar de encontrar soluciones políticas a problemas políticos.


 

¿Vive el centro de Barcelona, y en especial el barrio del Raval, una crisis de seguridad?

Este verano (2019) las cifras hablan o evidencian un incremento de la delincuencia, muy especialmente en el centro de la ciudad, traducido sobre todo en un aumento de los hurtos y robos con violencia, y en unas inusuales cifras de homicidios concentrados especialmente en estas semanas de verano. Los políticos y máximos responsables tanto del Ayuntamiento como de la Generalitat en materia de Interior y Seguridad no acaban de ponerse de acuerdo en el uso del término preciso y si éste debe o no ser el de “crisis” o “urgencia”. La realidad, en cualquier caso, es que desde hace ya un tiempo la ciudadanía sitúa a esta cuestión como su mayor preocupación por encima incluso del acceso a la vivienda o el paro.

El robo al embajador afgano en España de visita en Barcelona o la muerte de una diplomática surcoreana tras ser atacada han sido dos de los casos más sonados (en el caso del representante afgano por la sustracción de un reloj valorado en 70.000 euros), así como las operaciones desarrolladas por la Guardia Urbana, Mossos y Policía Nacional de forma conjunta tanto en el metro de la ciudad como en el centro para la detección sobre todo de ladrones multireincidentes. Uno de los lugares, precisamente, donde más se localizan este tipo de problemas es el centro, muy concurrido de turistas y que se enfrenta a su vez a una difícil situación denunciada por los vecinos por la existencia de narcopisos, robos, agresiones, presión inmobiliaria, suciedad e incivismo en espacios tan emblemáticos como la Rambla del Raval o la plaza del Macba, copada por los skaters y que es también foco de tensiones. El problema es complejo y de ahí que, desde las instituciones, se enfatice que requiere un enfoque múltiple tanto desde las vertientes de seguridad como social y educativa.


 

Pakistán, al filo del abismo

Pakistán es un país muy complejo con unas relaciones de vecindad difíciles, rodeado por Afganistán e Irán, con los que comparte frontera, pero sobre todo por sus delicadas relaciones con India, desde la partición del Imperio Británico en 1947. Desde entonces y a lo largo de su historia ha experimentado varios y habituales golpes de estado militares que han puesto en jaque su frágil y poco asentada democracia. El Ejército es una especie de poder en la sombra y la mujer sufre una situación como pocas y peores en el mundo. La religión lo impregna todo y los elevados niveles de corrupción y altos índices de analfabetismo facilitan que retos como el de los talibanes encuentren terreno abonado para sus ideas extremistas. Sin duda, Pakistán presenta un escenario para nada sencillo. Eso sí es un gran país en dimensiones, población y recursos, con -espero- un futuro mejor.

 

Sarajevo, a city at risk

A few years after they signed Peace Treaty with their enemies (Serbian Army), Bosnia and Sarajevo as their capital presented still clear scars of what war meant to them. As it is said hundreds of times, it was the worst conflict in European soil after Second War World. All suffered and committed terrible crimes against people who just a few years before were neighbors spending free time together. Before war, there were three main ethnic groups: Bosnians (Muslims), Croatians (catholic) and Serbians (orthodox) and there was usual to know about marriages among members from different ethnic groups. After, there was just in real terms a big one: Muslims. Wounds were and still are nowadays too painful to be forgotten and forgiven. At that time, when I went there, in 2006, there were looking at Europe. Now I wish they still keep trying to look forward for a better future.