Las sorpendentes minas de sal de Wieliczka (Cracovia)

Para cualquiera que no haya viajado a Cracovia, visitar unas minas de sal no parece a priori el mejor de los planes. O no, por lo menos desde una รณptica mรกs puramente turรญstica, entendida รฉsta como interรฉs por ver lo mรกs destacado. La realidad, no obstante, es que estas minas distan mucho del aspecto habitual de unas minas al uso y son uno de los grandes monumentos nacionales de Polonia. Y, razones sobran. La verdad, a nuestro entender, es que estas minas de sal, reconocidas como Patrimonio de la UNESCO desde los aรฑos setenta del siglo pasado, impresionan y sorprenden. Son espectaculares y no guardan, al parecer, tampoco un pasado demasiado oscuro, tenebroso o lleno de desgracias.

Su valor turรญstico, por lo tanto, es incuestionable. Y para muestra, algunos datos como, por ejemplo: que se abriรณ hace mรกs de 700 aรฑos, que cuenta con nueve niveles subterrรกneos que llegan a una profundidad de 327 metros, que consta de 26 pozos, que dispone de mรกs de 245 kilรณmetros de galerรญas y que en muchos momentos de su historia ha sido uno de los grandes motores econรณmicos del paรญs. Las cifras, en este sentido, son contundentes y explican por quรฉ cada aรฑo decenas de miles de personas pagan los cerca de 30 euros para realizar la visita a este lugar, que dura unas tres horas mรกs o menos y que se hace en grupos guiados por idiomas de unas 35 personas. Castellano es uno de los incluรญdos, asรญ como muchos otros como alemรกn, inglรฉs o francรฉs. Todo, hay que decirlo, estรก muy bien organizado.

El itinerario por nosotros escogido fue el “turรญstico” (el mรกs habitual, aunque para una segunda visita se recomienda el “minero”), que empezรณ muy puntual. En el inicio se bajan casi 400 escalones hasta descender unos 65 metros para llegar al primer nivel de las galerรญas. Durante todo el recorrido, que se extiende a lo largo de cerca de 3,5 kilรณmetros, se llegan a bajar unos 800 escalones. El primer tramo, el mรกs largo de una tirada, es un pelรญn pesado pero se cubre en unos pocos minutos. Una vez abajo empiezan las explicaciones, que se van trufando de un montรณn de elementos, esculturas talladas en sal, exposiciรณn de herramientas, etc. Es fรกcil hacerse una idea, mรกs o menos, sobre cรณmo eran las condiciones generales de trabajo y la vida a esas profundidades. En este sentido, se comenta durante la visita, que la salud no se viรณ resentida como en la mayorรญa de las minas ya que las condiciones para la extracciรณn de sal gema son mรกs benignas o menos perjudiciales que en las minas mรกs frecuentes (como las de carbรณn, por ejemplo, muy daรฑinas sobre todo para los pulmones).

De estas minas ya hay constancia de actividad en el siglo XIII bajo el reinado de Casimiro “el Grande”, del que se tiene buena consideraciรณn y se dice que “se encontrรณ una Polonia de madera y dejรณ otra de piedra”. Por entonces, estas minas de Wielizcka eran las mรกs importantes del paรญs y representaban un tercio de los ingresos del tesoro real, que sirvieron, entre otros proyectos, para poner en marcha la Academia de Cracovia. Trabajaban allรญ unas 300 personas, que extraรญan alrededor de 800 toneladas de sal anuales. Hasta el siglo XV, en cualquier caso, las minas constaban de cuatro pozos y se trabajaban fundamentalmente acorde a los calendarios agrรญcolas.

Fue a partir del siglo XVI que cogieron gran dinamismo. Se llegรณ hasta el tercer nivel (que hoy se visita, a unos 135 metros de profundidad), viviendo un gran desarrollo hasta el siglo XVIII (y que continuรณ tambiรฉn a partir de aquellas fechas, pero en unas condiciones polรญticas distintas, ya que por aquel entonces el paรญs habรญa sufrido la particiรณn entre Prusia, Rusia y Austria, quedando las minas bajo gobierno de los Habsburgo). De esa รฉpoca, bajo dominio externo, se destacan avances como el uso de la mรกquina de vapor, las vรญas fรฉrreas, el cuidado por la seguridad, implementaciones tรฉcnicas significativas, etc.

Tras la Primera Guerra Mundial y despuรฉs de 150 aรฑos, Polonia volviรณ a constituirse como estado independiente. EL periodo de entreguerras fue de gran producciรณn, superando las 200.000 toneladas de sal gema anuales, aunque cambiando nuevamente el escenario tras la segunda contienda mundial con la influencia y peso de la Uniรณn Soviรฉtica. Las minas estuvieron activas hasta finales de los aรฑos sesenta, cuando la dimensiรณn turistica y monumental, que fue creciendo con el paso de las dรฉcadas, adquiriรณ mayor protagonismo. Desde los aรฑos noventa del siglo XX, estรกn consideradas como Monumento Nacional de Polonia.

Histรณricamente, estas minas han albergado acontecimientos que poco o nada tenรญan que ver con las propias de un lugar de esa naturaleza. Sirva como ejemplo la impresionante sala de la Capilla de Santa Kinga, donde se han llegado a celebrar bodas. Sus altos techos, lรกmparas… son espectaculares. Es un espacio รบnico pero hay tambiรฉn muchas otras salas a lo largo de todo el recorrido que llaman mucho la atenciรณn. Por cierto, en una de ellas (dirรญamos que es la misma capilla de Sant Kinga) se encuentra una gran escultura en honor al papa Juan Pablo II, toda una celebridad en Polonia, paรญs muy creyente. El agua es otro de los protagonistas, presente tambiรฉn en diversos puntos del recorrido.

Hoy, segรบn leemos, siguen trabajando algunos mineros pero no ya en la extracciรณn sino para la buena preservaciรณn del lugar. Por cierto, el primer turista del lugar, destacan, fue un ilustre Nicolรกs Copรฉrnico en una fecha tan lejana como 1493. Desde ya por entonces que este lugar ha generado gran atracciรณn por conocer sus particularidades.

(Para aquellos interesados en visitarlas, mejor reservar primero. Y tambiรฉn, calzado cรณmodo y tener en cuenta que la temperatura abajo se mueve sobre los 18 grados, no se lleva casco, el pรบblico es para todas las edades y la vuelta a la superfรญcie se hace en ascensor, en grupos de 8 personas, mรกs o menos).