El Valle de Arán, un rincón de cuento de Navidad

Aterrizamos en pleno temporal de frío. De hecho, nos nevó todos los días aunque también es cierto que también nos salió el sol en muchos momentos. Llegamos a Vielha nevando y nos fuimos prácticamente también bajo un manto blanco. La realidad es que el Valle de Arán nos sorprendió muy en positivo. En el Pirineo, es una especie de reducto que parece sacado de un cuento de Navidad. ¿Quién no ha soñado con unas Navidades blancas? Esta región, al noroeste de Cataluña, ofrece esto y mucho más. Sin duda un adjetivo que le hace justicia y que entronca con su identidad propia, por cultura, idioma e historia, es el de “singular”. Visitamos la capital -por supuesto-, donde vive cerca de un 40% de los 10.000 habitantes del Valle, centro comercial, de restauración y actividad de la zona (también de deportes de invierno) pero también buena parte de algunos de sus pueblos más representativos como Salardú, Les, Arties o Bagergue. Todos cuentan con iglesias y muestras de arte románico francamente interesantes, además de sus características casas de piedra y tejados de piedra, calles estrechas y cercanía de ríos como el Garona (y riachuelos). Sobran argumentos para visitarlos pero, por si faltaran, algunos los exponen de forma bien visible al entrar, caso por ejemplo de Baguergue que te da la bienvenida con una evidente declaración de intenciones. Grita a los cuatro vientos -cartel mediante- que está considerado entre “los pueblos más bonitos de España”. De su gastronomía, probamos la “olla aranesa”, potente, gustosa: caldo hecho a base de huesos de cerdo y ternera y que contiene pollo, repollo, fideos, garbanzos, alubias, morcilla, zanahoria… Todo, salpimentado y con ajo, perejil y migas de pan. Ideal cuando fuera aprieta el frío (en invierno, las temperaturas están cercanas a cero) y desde las alturas se precipitan delicados y diminutos copos de nieve que completan una estampa digna de cuento.


 

Siurana, Poblet, Montblanc i Guimerà: una ruta amb molts aires medievals

Sortim molt aviat, aprofitant la possibilitat de fer-ho durant el Pont de la Puríssima. El nostre primer destí, Siurana, queda lluny, fa fred, sembla que plou per moments i hi ha boira densa. Les condicions no acompanyen, però en arribar la vista tant del poble com sobretot de l’entorn natural és imponent. No és estrany que aquest poble sigui en tots els rànquings com un dels més bonics de Catalunya. Segons llegim, a més, va ser l’últim bastió musulmà en caure durant la Reconquesta, el 1153, quan ja ho havien fet Tortosa i Lleida. Vistes espectaculars i entorn feréstec, indòmit. El segon punt representa un gir radical, si no fos també pel seu origen medieval. El Monestir de Poblet no necessita presentacions. Un dels més bonics del món, Patrimoni de la Humanitat per la UNESCO des dels anys vuitanta i sepulcre de molts reis i reines catalans i aragonesos. El claustre cistercenc i l’església, harmoniosos, elegants i de bonica factura. La tercera parada és a Montblanc, que encara conserva més de 1,5 quilòmetres de muralla medieval. Una de les seves portes és la de Sant Jordi, on la llegenda situa la mort del drac. Destaquen dues esglésies, la de Sant Miquel i Santa Maria -aquesta última, amb una façana barroca a l’alçada de les millors del territori-. Acabem el periple a Guimerà, un petit poble afectat per la despoblació que amenaça al medi rural però que conserva una torre declarada com a Bé Cultural d’Interès Nacional el 1949. Carrers, façanes, arcs, la Plaça Major… Recorregut, francament interessant.


La borrasca Gloria destroza las playas de Barcelona

Se la esperaba el viernes por la tarde-noche y llegó. En cualquier caso, durante esas primeras horas aguantó algo el tipo y no se desató como sí lo hizo este lunes de finales de enero (2020), lo que llevamos de martes y se espera que todavía continúe algunas horas más durante el miércoles y empiece a remitir algo o bastante de cara al final de esta semana. Los efectos materiales de esta borrasca son considerables sobre la capital catalana y, más, todavía en otras latitudes como en la zona del Ebro -donde sus efectos han causado verdaderos estragos sobre el delta y los cultivos de arroz (las pérdidas pueden ser cuantiosas)- así como en otros puntos, con el desbordamiento de ríos y rieras que incluso han cubierto carreteras cerrando la circulación. En Girona, el río Onyar está cerca ya de su máxima capacidad (aunque, por lo oído de boca de los expertos, todavía algo lejos de niveles que pudieran ser críticos).

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¿Es Cadaqués el pueblo más bonito de Catalunya?

La Costa Brava y el Alt Empordà son zonas muy admiradas por todos sus visitantes y también por sus vecinos. Razones sobran para ello. En nuestro pequeño periplo por esta zona, paramos también pese a la hora ya avanzada, en Cadaqués, uno de los pueblos más conocidos y probablemente bonitos no solo de Catalunya sino casi con toda seguridad del conjunto del país.

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Peratallada, pueblo medieval de espectaculares calles de piedra y preciosa artesanía

Peratallada es uno de los pueblos medievales más bonitos de Catalunya y nos atreveríamos a decir que del estado entero. En la provincia de Girona, a medio camino entre Barcelona y Francia y cerca de otras localidades muy conocidas como Monells o Pals, el nombre de Peratallada se refiere precisamente a sus orígenes. Sus murallas y el foso que las precede fueron construídos trabajando y picando la piedra, con una profundidad en el punto mejor conservado próxima a los ocho metros. De esa población es precisamente uno de los linajes que lleva el nombre del pueblo más importantes en tiempos medievales del bajo ampurdán. De hecho hay constancia de dicho nombre y del castillo alrededor del cual se estructuró el núcleo de población desde el siglo XI, si bien alguna de las partes del castillo y del pueblo podrían incluso ser anteriores.

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