Sagrada Familia, icono mundial

Cuestar creer aunque a veces sucede que la realidad supera no solo la ficción sino cualquier expectativa creada. Más, en un mundo como el actual donde cada día se generan cientos de miles de imágenes, muchas pasadas por extraordinarios sistemas de captura computerizada y después procesadas posteriormente haciendo de esa fotografía una reproducción superlativa de aquello inicialmente observado. El mundo se transforma de este modo en una dimensión paralela enbellecida a la enésima potencia. En este contexto, la Sagrada Familia es una rara avis. Pese a que hay y circulan excepcionales instantáneas, ninguna se acerca o permite experimentarla como se hace en primera persona, desde dentro. Espectacular. Gaudí era sencillamente un genio. Más de 100 años para construir una obra que por dentro y por fuera se inspira en la naturaleza. En la aplicación que seguimos pudimos escuchar que el objetivo es que no fuera más alta que la montaña de Montjuïc “porque nada construido por el hombre debe superar aquello creado por Dios”. Muchas referencias en las fachadas a la vida de Jesús y a escenas de la Biblia y un interior colorido exquisito y apabullante, sabiendo jugar con las luces de forma magistral. Delicada simbiosis entre construcción religiosa y la experiencia de un bosque. La Sagrada Familia debe, por méritos más que sobrados, constar entre el listado de las grandes obras mundiales y univerales erigidas por el hombre, al lado de la Torre Eiffel, la Muralla China, las Pirámides, el Coliseo o la Estátua de la Libertad. A veces el ingenio y la creatividad humana son capaces de lo mejor.

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‘Disparando’a los aviones, en El Prat de Llobregat

Bonita e interesante experiencia la vivida este febrero en la zona de El Prat de Llobregat, ya muy conocida por sus espectaculares vistas sobre el aeropuerto y el despegue o aterrizaje de aviones. Impresionante. Y perfectamente acondicionado. Gran trabajo el realizado en toda esta parte del delta del Llobregat no solo para la práctica de lo que se conoce como ‘spot photo’ (foto de aviones) sino también para dar una vuelta, caminar, ir en bici, correr, hacer ejercicio, montar un  pequeño pícnic… Muchos miradores desde donde vivir la experiencia y también varias pistas por las que hacer kilómetros. Familias con niños pequeños, parejas, grupos de amigos… disfrutando en este caso de la aproximación de las aeronaves antes de tomar suelo. Enormes pájaros de acero, ultrasofisticados, que vistos desde esta perspectiva y forma parecen menos llamativos, más cercanos, más terrenales, menos celestiales o divinos, que cuando uno se sube o los ve en el aeropuerto. Curiosa sensación. En cualquier caso, fantástica y muy recomedable experiencia, a tiro de piedra de Barcelona y con muchas posibilidades al alcance. Entre ellas, aparcamientos a escasos centenares de metros de los mejores lugares desde donde divisar las aproximaciones de estos gigantes alados, de sus panzas, morros afilados, poderosos y extrañamente silenciosos motores…