De origen prehistórico y con pasado romano, fue en época medieval cuando este pueblo situado a unos 35 kilómetros de Santiago de Compostela vivió su mayor impulso hasta convertirse en uno de los núcleos de población más importantes de Galicia. El supuesto descubrimiento en la zona de Santiago de los restos del apóstol transformaron toda la zona. Noia recibió la carta de Puebla de Fernando II en 1168, que es una de las fechas más relevantes de su historia.
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Teruel, una pequeña joya y gran sorpresa
Teruel, la ciudad, es poco conocida. O por lo menos poco a nivel turístico, que no a nivel social o político gracias a la ardua y significativa tarea de la plataforma “Teruel existe” que ha hecho mucho por difundir el nombre y la problemática de la ciudad y de la zona algo o muy olvidada por las instituciones desde hace mucho tiempo. El municipio, en cualquier caso, fue para nosotros una grata y bonita sorpresa. En el centro, es casi de obligada visita la plaza del Torico, con su fuente característica con la figura en lo alto y en pequeño del bravo animal. Y no muy lejos, la Catedral y diversas de las torres de estilo mudéjar -mezcla de románico y gótico, con ornamentación decorativa de tipo musulmán-, que son buena muestra y expresión de este estilo y que es de lo mejor que puede encontrarse tanto en el país como en la propia comunidad de Aragón. Al lado de la Catedral se encuentra el mausoleo de “Los amantes de Teruel”, excepcional historia de final trágico y de amor eterno. Y tampoco hay que caminar mucho para llegar hasta la Escalinata Neomudéjar, el Puente de la Reina o dar una vuelta y descubrir algunos de los torreones de la antigua muralla que protegía el núcleo de la ciudad. Algunos, más o menos en buen estado, son los de San Esteban, Ambeles o el Rincón. Recomendable la visita, que se puede complementar con salidas a los pueblos de Albarracín o, ya más lejos, la comarca del Matarraña.
Oporto, capital lusa del norte
Es la segunda ciudad más importante del país vecino, tras Lisboa, conocida también como “la capital del norte de Portugal”, con una población moderada sobre los 200.000 habitantes (y, por lo tanto, de tamaño justo para una escapada de dos o tres días) y una distancia bastante próxima (a unos 150 kilómetros de Galicia). Destaca por sus seis puentes -especialmente, el de Luis I, obra de un díscipulo de Gustave Eiffel-, que es espectacular y está considerado como uno de sus grandes símbolos, junto a la zona pesquera del puerto, a orillas del río Duero y a tocar prácticamente de su desembocadura en el Océano Atlántico. En lo alto, sobre una de sus colinas llama la atención la Torre de los Clérigos, de más de 70 metros, barroca, del siglo XVII, y dicen que visible desde el río, sirviendo desde entonces com guía, punto de referencia, para los navegantes. Su estación de tren (de Sao Bento), el edificio del Ayuntamiento, la zona de bodegas (al otro lado del río, en la parte de Vila Nova da Gaia) o una librería (de Lillo e Irmao) asociada al mundo de Harry Potter e incluída entre las más bonitas del mundo son solo otros de sus grandes atractivos, por no hablar de la comida y, sobre todo, su pescado.
