Berlín, corazón y motor de Europa

Berlín, capital de Alemania, es una de las ciudades más importantes y poderosas de Europa y del mundo, con un papel sustancial y protagonista en los últimos 150 años. Es, con permiso del resto de socios de la Unión Europea -y en especial de Francia-, el corazón y el motor económico del Viejo Continente. El Brexit y las tensiones ocasionadas por la última crisis -de la que todavía hoy, una década después de su comienzo, se trata de salir-, han aupado todavía más el papel de Alemanía y de Berlín como garantes de la continuidad de la UE.

La capital alemana, además, ha sido durante el siglo XX parte fundamental de la historia del siglo XX: con el papel -cuestionable- desarrollado durante las dos guerras mundiales,  o al ser dividida hasta finales de los años ochenta bajo el Telón de Acero entre la Unión Soviética y el bloque occidental. Por todo ello, visitar hoy Berlín es visitar una parte sustancial de la historia más o menos reciente. Además, la Puerta de Brandenburgo, la “Isla de los Museos”, Alexanderplaz, el Muro, la parte oriental, el Monumento a los Judíos muertos durante la Segunda Guerra Mundial… hacen casi una exigencia su visita. Hay mucho por ver mientras la ciudad se reinventa tratando de encontrar su sitio en este agitado y acelerado siglo XXI.

Jerusalén, ‘ciudad de la fe’

Es una de las ciudades más antiguas del Planeta (data del año 3.000 a.C., con los jesubitas) pero, si por algo es conocida y destaca, es por su dimensión religiosa. Su peso específico en este apartado no es equiparable a ninguna otra del mundo. Es lugar sagrado para las tres grandes religiones monoteístas, con especial significación sobre todo entre el cristianismo y el judaísmo. Aunque tampoco se queda corta entre los muslmanes.

Para los cristianos Jerusalén es el lugar donde Jesús predicó, fue crucificado y donde se produjo la resurrección mientras que para los judíos es la capital del viejo reino de Israel  gobernado por David, donde se encontraba el Templo de Dios, en el que el patriarca Abraham dio a su hijo Isaac en sacrificio. Para los musulmanes, la mezquita de Al Aqsa, con su Cúpula de la Roca, fue el lugar desde donde el profeta Mahoma ascendió al Cielo. Es el tercer lugar más sagrado por detrás de La Meca y Medina. Su significación, por lo tanto, es enorme, evidente y palpable. Desde mediados del siglo pasado las disputas entre Palestina e Israel por el gobierno en mayor o menor medida de determinados barrios y zonas de la ciudad ha llevado a momentos de mucha tensión y de duros enfrentamientos.

La Ciudad Vieja, Old City en inglés, guarda todos esos lugares y es por ello habitual y constante la presencia de seguridad en toda esa parte de Jerusalén -la más interesante- aunque tampoco es pesada. La Iglesia del Santo Sepulcro, el Muro de las Lamentaciones, la Mezquita Dorada, sus calles y las distintas rutas que se pueden seguir son los grandes monumentos para visitar al margen de otros lugares como el Museo Judío o el Monte de los Olivos.

Hoy su población se mueve sobre el millón de personas. Situada a unos 600 metros por encima del nivel del mar (630 metros), llama la atención precisamente por localizarse en alto (algo poco habitual en las ciudades que acostumbran a estar en valles, cerca de ríos o el mar, por razones obvias).

Por qué vale la pena todavía visitar El Cairo

Hace un tiempo, poco después de las revueltas árabes de 2011, El Cairo estaba considerado según un estudio del Foro de Davos publicado por The New York Times como “uno de los peores destinos turísticos del mundo”. Una de las razones que esgrimía era el caos del tráfico y los lógicos accidentes derivados de éste. Pese a tratarse de un mal dato, no puede considerarse como suficiente para englobarla dentro de un listado tan negativo. De hecho, según la opinión de muchos expatriados españoles con una experiencia de más de dos años en la ciudad, El Cairo es una ciudad bastante segura, incluso más que algunas urbes occidentales, con mucho por visitar y por conocer. Según mi experiencia -viví allí seis meses en 2013- es un lugar francamente interesante para viajar con mucho que ofrecer, con -por supuesto- las Pirámides y el Cairo islámico como dos de sus grandes reclamos y unos precios -si se mira algo el dinero- bastante económicos -también cuenta con lugares de lujo para los bolsillos más pudientes-. Por aquel entonces era también un lugar interesante tras el derrocamiento de una dictadura -que volvió a imponerse aunque bajo el gobierno de otro militar- y los aires de libertad y de democracias que se vivían durante aquellos meses.

Port Saïd celebra la llegada del ejército egipcio

Port Saïd, ciudad portuaria egipcia – a unas tres horas en autobús de El Cairo– sufrió en 2013, a comienzos y antes del golpe de estado del verano de aquel año, duros enfrentamientos entre la policía y la población. Las estimaciones hablaban de cerca de 50 personas muertas, aconsejando la movilización del Ejército en sustitución de la policía. La causa de los enfrentamietos fueron las masivas protestas en las calles como consecuencia de controvertidas decisiones judiciales relacionadas con unos hechos ocurridos en febrero de 2012 y que enfrentaron a las aficiones de dos clubes de fútbol: el Al Masry, de Port Saíd, y el Al Ahly, de El Cairo. Por aquel entonces los enfrentamientos acabaron con cerca de 70 muertos. Los tribunales condenaron a cinco personas a cadena perpetua, 17 a entre 10 y 15 años de cárcel y 28 fueron absueltas. Las escenas de rabia, repulsa y desesperación fueron muchas y sentidas. La tensión aquellas jornadas, podía cortarse y era más que palpanle en el ambiente.

Egipto, dos años después de la Revolución

Egipto cambió las normas en 2011 mostrando al mundo su fuerte voluntad y convicción, también deseo y esperanza, por un futuro mejor para su país. Se trató de un movimiento popular increíble que aglutinó el apoyo de gente de perfiles y creencias muy diversas con un fin común: derrocar la dictadura y caminar en pos de una normalidad democrática y estado de derecho. Se consiguió, con esfuerzo y varias muertes, derrocar a Mubarak para el verano siguiente convocar elecciones, que ganaron los Hermanos Musulmanes de Mohammed Morsi. Pese a ello la tranquilidad no llegó, se vivió un periodo de mucha o cierta inestabilidad con habituales manifestaciones en las calles, que acabó con un nuevo golpe de estado militar en el verano de 2013.

Retratos de Pakistán

Pakistán es un país poco y mal conocido en Occidente, la mayoría de las veces reducido sobre todo a un país ultraconservador, influenciado por los talibanes, la religión, la fuerte discriminación de género y la corrupción. Y todo eso probablemente sea cierto pero también es cierto que en Pakistán hay mucho más. De entrada hay que tener presente que el 70% de la población vive con menos de dos dólares al día y que, por lo tanto, los retos a los que tienen que enfrentarse son enormes. Aún así la mayoría de ellos son moderados y mantienen la esperanza de una mejora de sus condiciones de vida tanto económicas, sociales y de educación. Poco a poco tratan de tirar hacia adelante y, pienso, más o menos lo van consiguiendo. Estos retratos son de personas trabajadoras, luchadoras, muchas analfabetas pero sobre todo -creo- de buen corazón.

Pakistán, al filo del abismo

Pakistán es un país complejo, lleno de matices y muy alejado de cualquier aproximación simplista o que pueda sintetizarse -como en este texto- en unas pocas líneas. Guarda unas relaciones de vecindad difíciles, rodeado por Afganistán e Irán, con los que comparte frontera, pero sobre todo por sus delicadas relaciones con India, desde la partición del Imperio Británico en 1947; y con una relación también muy complicada y sensible con Occidente -y en especial, con Estados Unidos, tras su campaña de 2001 después de los atentados contra las Torres Gemelas, con la población muy dividida y polarizada-. Y sin olvidar, por supuesto, los intereses chinos que tampoco se olvidan de aquella parte del mundo. Los actores, por lo tanto, son muchos. A lo que añadir, desde su independencia y a largo de su historia, varios y habituales golpes de estado militares que han puesto en jaque su frágil y poco asentada democracia, que cada vez se ha visto sacudida y tambaleando cada pocos años. El Ejército, como es casi vox populi, es una especie de poder en la sombra, moviendo sin demasiado disimulo los hilos entre bambalinas.  Y la mujer sufre una situación como pocas en el mundo, víctima seria de discriminación y lejos de la igualdad de oportunidades, derechos y trato. La religión musulmana, en este sentido, lo impregna todo y los elevados niveles de corrupción y altos índices de analfabetismo facilitan que retos como el de los talibanes encuentren terreno abonado para sus ideas extremistas a través, sobre todo, de las madrasas o escuelas coránicas Sin duda, Pakistán presenta un escenario para nada sencillo. Eso sí, es un gran país en dimensiones, población y recursos, que -ojalá- pueda tener por delante un futuro lleno de buenas y crecientes posibilidades.

Cantabria, la fuerza del Atlántico

Situada al norte de España, Cantabria es una de las regiones más pequeñas del país, con no mucha población pero sí de gran y poderosa personalidad. En un rápido viaje por sus tierras capto algunas de sus más fieras y potentes playas y espacios naturales, así como ciudades y pueblos magníficos y de postal. La capital, Santander, fue muy conocida durante el último siglo gracias a la presencia de la familia real, que se acercaba hasta esta ciudad para pasar las vacaciones de verano. En el pasado fue lugar de paso del Camino de Santiago -todavía lo es- por su Ruta del Norte, que cruza estas tierras muy cerca del vigor del Océano Atlántico.

Nepal, difícil futuro para la infancia humilde

La poblacion de Nepal, a la práctica y en el día a día (por lo menos en la época en que yo visité el país, en 2009), sigue todavía rigiéndose por el sistema de castas, habitual en las sociedades hindúes pese a que por ley está derogada y no debiera practicarse ni en ese país ni tampoco en su vecina, India. Esto hace que en lo más bajo se encuentren los dhalits, condenados – y éste probablemente sea el término que más se ajuste a su realidad cotidiana- a realizar las tareas más desagradables, incómodas y mal pagadas de su rudimentaria economía, llevándoles a vidas muy duras y difíciles en un país ya de por sí con una renta per cápita de las más bajas del mundo (pese al potente turismo alpino en la zona del Himalaya, pero esa es otra historia). Así que los niños que pertenecen a esas familias se ven obligados y, muchas veces también en la necesidad, de trabajar a muy temprana edad, dejando el colegio, y siendo -sin que nada pueda ni deba justificarlo- sufrir abusos tanto en el hogar como fuera, con serios problemas de alcoholismo sobre todo por parte de sus padres varones. Varias ONG’s trabajan en este ámbito. En el momento de mi visita al país, pude echar un vistazo a los proyectos, muy meritorios, de la Fundación Vicky Sherpa, que un tiempo más tarde se vio forzada, por razones diversas a abandonar el país.

Katmandu Valley, far from just Everest tales

Katmandu is the capital of Nepal, a country located between China and India, and well-known due to the Himalaya’s, Everest as the ceiling of the world and other over eight eight thousand meter mountains like Anapurna.  It was unique just until a few years, 2008, as a hindu monarchy. Now is a republic after suffering more than twenty years of civil war against communist guerrilla which caused hundreds of wounded people and deaths.  In Katmandu lives quite more than a thousand million people (1,4 M.) following mainly Hindu religion (80%), which means “castes” with dhalits in lowest position. It’s worthy to visit Patan, Bhaktapur or a short trekking to Nagarkot. Also, buddhist stupas like the Budnath, very important for Tibetan groups, or the Swayambhuntah, on top of a hill.