Por qué vale la pena todavía visitar El Cairo

Hace un tiempo, poco después de las revueltas árabes de 2011, El Cairo estaba considerado según un estudio del Foro de Davos publicado por The New York Times como “uno de los peores destinos turísticos del mundo”. Una de las razones que esgrimía era el caos del tráfico y los lógicos accidentes derivados de éste. Pese a tratarse de un mal dato, no puede considerarse como suficiente para englobarla dentro de un listado tan negativo. De hecho, según la opinión de muchos expatriados españoles con una experiencia de más de dos años en la ciudad, El Cairo es una ciudad bastante segura, incluso más que algunas urbes occidentales, con mucho por visitar y por conocer. Según mi experiencia -viví allí seis meses en 2013- es un lugar francamente interesante para viajar con mucho que ofrecer, con -por supuesto- las Pirámides y el Cairo islámico como dos de sus grandes reclamos y unos precios -si se mira algo el dinero- bastante económicos -también cuenta con lugares de lujo para los bolsillos más pudientes-. Por aquel entonces era también un lugar interesante tras el derrocamiento de una dictadura -que volvió a imponerse aunque bajo el gobierno de otro militar- y los aires de libertad y de democracias que se vivían durante aquellos meses.

 

Port Saïd celebra la llegada del ejército egipcio

Port Saïd, ciudad portuaria egipcia – a unas tres horas en autobús de El Cairo– sufrió en 2013, a comienzos y antes del golpe de estado del verano, duros enfrentamientos entre la policía y la población. Las estimaciones hablaban de cerca de 50 personas muertas, aconsejando la movilización del Ejército en sustitución de la policía. La causa de los enfrentamietos fueron las masivas protestas en las calles como consecuencia de controvertidas decisiones judiciales relacionadas con unos hechos ocurridos en febrero de 2012 y que enfrentaron a las aficiones de dos clubes de fútbol: el Al Masry, de Port Saíd, y el Al Ahly, de El Cairo. Por aquel entonces los enfrentamientos acabaron con cerca de 70 muertos. Los tribunales condenaron a cinco personas a cadena perpetua, 17 a entre 10 y 15 años de cárcel y 28 fueron absueltas. Las escenas de rabia, repulsa y desesperación fueron muchas y sentidas. La tensión aquellas jornadas, alta.

Egipto, dos años después de la Revolución

Egipto cambió las normas en 2011 mostrando al mundo su fuerte voluntad y convicción, también deseo y esperanza, por un futuro mejor para su país. Se trató de un movimiento popular increíble que aglutinó el apoyo de gente de perfiles y creencias muy diversas con un fin común: derrocar la dictadura y caminar en pos de una normalidad democrática y estado de derecho. Se consiguió, con esfuerzo y varias muertes, derrocar a Mubarak para el verano siguiente convocar elecciones, que ganaron los Hermanos Musulmanes de Mohammed Morsi. Pese a ello la tranquilidad no llegó, se vivió un periodo de mucha o cierta inestabilidad con habituales manifestaciones en las calles, que acabó con un nuevo golpe de estado militar en el verano de 2013.