Teruel, una pequeña joya y gran sorpresa

Teruel, la ciudad, es poco conocida. O por lo menos poco a nivel turístico, que no a nivel social o político gracias a la ardua y significativa tarea de la plataforma “Teruel existe” que ha hecho mucho por difundir el nombre y la problemática de la ciudad y de la zona algo o muy olvidada por las instituciones desde hace mucho tiempo. El municipio, en cualquier caso, fue para nosotros una grata y bonita sorpresa. En el centro, es casi de obligada visita la plaza del Torico, con su fuente característica con la figura en lo alto y en pequeño del bravo animal. Y no muy lejos, la Catedral y diversas de las torres de estilo mudéjar -mezcla de románico y gótico, con ornamentación decorativa de tipo musulmán-, que son buena muestra y expresión de este estilo y que es de lo mejor que puede encontrarse tanto en el país como en la propia comunidad de Aragón. Al lado de la Catedral se encuentra el mausoleo de “Los amantes de Teruel”, excepcional historia de final trágico y de amor eterno. Y tampoco hay que caminar mucho para llegar hasta la Escalinata Neomudéjar, el Puente de la Reina o dar una vuelta y descubrir algunos de los torreones de la antigua muralla que protegía el núcleo de la ciudad. Algunos, más o menos en buen estado, son los de San Esteban, Ambeles o el Rincón. Recomendable la visita, que se puede complementar con salidas a los pueblos de Albarracín o, ya más lejos, la comarca del Matarraña.

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Fotos complement. Ponts de Catalunya

A continuació hi ha una sèrie de fotos de complement al portfoli principal (a la pàgina d’inici d’aquesta web) sobre alguns dels ponts més populars -i probablement en algun cas, també espectaculars- de Catalunya. Una sèrie de fotos sobre Besalú, el Pont del Diable, el del Petroli, Girona o Camprodon que aporten més detalls sobre aquests indrets del territori.

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Oporto, capital lusa del norte

Es la segunda ciudad más importante del país vecino, tras Lisboa, conocida también como “la capital del norte de Portugal”, con una población moderada sobre los 200.000 habitantes (y, por lo tanto, de tamaño justo para una escapada de dos o tres días) y una distancia bastante próxima (a unos 150 kilómetros de Galicia). Destaca por sus seis puentes -especialmente, el de Luis I, obra de un díscipulo de Gustave Eiffel-, que es espectacular y está considerado como uno de sus grandes símbolos, junto a la zona pesquera del puerto, a orillas del río Duero y a tocar prácticamente de su desembocadura en el Océano Atlántico. En lo alto, sobre una de sus colinas llama la atención la Torre de los Clérigos, de más de 70 metros, barroca, del siglo XVII, y dicen que visible desde el río, sirviendo desde entonces com guía, punto de referencia, para los navegantes. Su estación de tren (de Sao Bento), el edificio del Ayuntamiento, la zona de bodegas (al otro lado del río, en la parte de Vila Nova da Gaia) o una librería (de Lillo e Irmao) asociada al mundo de Harry Potter e incluída entre las más bonitas del mundo son solo otros de sus grandes atractivos, por no hablar de la comida y, sobre todo, su pescado.